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Caperucita roja Charles Perrault Eufrasio Saluditero Frankenstein Love Letters

Ilustración anónima del cuento. Imagen tomada de Internet.

Sí, “caperucita roja”, de nombre Marie Antoinette, también llamada “l’autr’chienne” por su ascendiente y ascendente familiar; terminó destrozada y devorada, como su abuela, en una lúgubre y lóbrega cabaña perdida por el bosque a manos de un lobo feroz.

De nada sirvió que su padrastro el leñador y su madre se esforzaran porque siguiera el camino correcto. Era bella, la más bella del lugar; tanto como díscola y necia. Así que cuando sus padres flaquearon en su obligación por educarla (o bien ella junto con su virtud, conscientes las dos de su poderosa y real lozanía adolescente); tomaron la decisión de que saliera de casa en un viaje largo y sin retorno, siguiendo pasos que la llevaran sin remisión al mismo destino que el de su abuela; no sin antes tener la feliz ocurrencia de tocarla con una llamativa caperuza roja.

Su camino se vio plagado de multitud de frondosos avellanos* donde disfrutó de su sombra y de sus frutos, de flores silvestres** que recogió con ahínco y persiguió casi hasta la obsesión a las bellas mariposas***; en un entorno tan inhóspito que sólo se atrevían a adentrarse los seres de naturaleza feroz; los hombres más duros y rudos, es decir, los leñadores; y los excluidos como ella, lejos de la mirada de los aldeanos –puesto que, como por todos es sabido, lo que no se ve puede que se intuya pero, a todos los efectos, no existe−.

La única certeza que tenemos es que llegó a casa de su abuela, y que cuando hallaron los restos devorados de ambas se hallaban desnudas en la cama con la ropa bien doblada sobre el pie de cama; de lo que allí dentro aconteciera, me temo, que nuca nada sabremos.


 

* En la cultura celta, de la que se nutre Centroeuropa durante la Edad Media (recordemos que Charles Perrault recoge este cuento de la tradición oral de esta zona geográfica) el avellano es el árbol que representa la divinidad de la fertilidad.

** A nadie se le puede escapar la utilidad medicinal y esotérica que poseen estas plantas en dicha cultura.

*** A pesar de las dispares simbologías que las distintas culturas dan a estos insectos coleópteros, qué duda cabe que en todas coincide el carácter transustancial de estas.

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